¿De dónde viene la palabra "pensario"?

Al tener que decidirnos por un título para nuestro blog, se nos ocurrieron varias ideas, pero, la verdad, la mayoría era muy "simple" o muy "trillada". Por lo que intentamos ser más creativas, fue en ese momento que pensamos en el pensadero que aparece en el libro Harry Potter de J.K. Rowling, que viene a ser una especie de recipiente en el cual los magos pueden guardar sus pensamientos, y volverlos a ver cuando sientan que lo necesitan. Y es exactamente lo que nuestro blog representa, un lugar en el cual guardar nuestros pensamientos acerca de un cierto tema, o, en este caso, acerca de un texto en especial. Sin embargo, la palabra "pensadero" no sonaba bien a nuestro parecer, por lo que decidimos hacer nuestra propia palabra para describir lo que es este blog. Así nació "pensario", una mezcla entre pensamiento y acuario, o mejor dicho, un "acuario" para guardar nuestros pensamientos.




lunes, 28 de junio de 2010

Exceso de Sabiduría

La luz es como el agua, escrito por Gabriel García Márquez, narra la historia de dos hermanos, Totó y Joel, que viven con sus padres en un departamento en Madrid. Estos hermanos, lo único que quieren es un bote de remos con todo un equipo para bucear, aunque no tengan dónde usarlo, porque Madrid no queda junto al mar, como Cartagena de Indias, que es donde vivían antes. Los padres van todos los miércoles al cine, oportunidad que aprovechan los niños para romper la bombilla de una lámpara de la casa, permitiendo que salgan chorros de luz, para poder navegar en su bote de remos. Al principio los niños tienen cuidado con la cantidad de luz que dejan salir, pero con cada miércoles que pasa dejan salir más y más luz, hasta que un día en el que habían invitado a todos sus compañeros, dejan salir tanta luz, que se ahogan en ella.

La luz, como se puede ver, es un elemento importante en esta narración. Es, sin duda, una metáfora de la inteligencia humana. Mediante este cuento aparentemente inofensivo, García Márquez nos quiere mostrar las consecuencias nefastas que pueden tener el intelecto humano. Obviamente no es algo negativo, que el ser humano sea un ser inteligente, capaz de pensar, reflexionar, crear, progresar, etc, ya que debido a su inteligencia, el ser humano ha llegado a los avances y progresos de hoy en día. Sin embargo, ¿es sólo positivo el hecho de que el hombre sea un ser inteligente?

El exceso de inteligencia ahoga al hombre, al igual que la luz ahoga a Totó y Joel. El hombre inventa, innova y crea tanto, que choca con la sabiduría de otro y de muchos más, llevando a la humanidad a errores irreversibles como guerras, calentamiento global, extinción de animales, en síntesis, lo lleva a su propia muerte. Esto es parecido a lo que les pasó a los hermanos Totó y Joel. Abrieron tantas bombillas y dejaron salir tanta luz, que se murieron. Esto demuestra que no supieron usar bien la luz, al igual que el hombre no sabe usar bien su capacidad intelectual.

Imaginémosnos un mundo en donde todos tienen una inteligencia reducida. No viviríamos la vida que vivimos hoy, ya que seguramente no existiría la tecnología, no tendríamos las comodidades y facilidades que tenemos hoy, o sea, viviríamos una vida más primitiva. Sin embargo no tendríamos tanta contaminación, conflictos bélicos, y no viviríamos el deterioro del planeta.

En fin, una cosa por la otra.

miércoles, 23 de junio de 2010

Sin familia

15 de cada 10.000 nacimientos en Chile presentan síndrome de down, la enfermedad más frecuente de discapacidad psíquica congénita.

Para los padres de un recién nacido con síndrome down, es un giro en sus vidas. Primero que nada se rompe el sueño y la ilusión de un niño sano. Luego viene la etapa de la aceptación, que puede durar años, ya que ningún padre va a aceptar fácilmente que va a tener un hijo con varias enfermedades, que no se va a poder integrar fácilmente a la sociedad y que va a ser muy dependiente del resto. Admás el sentimiento de incertidumbre es muy fuerte, ya que no saben lo que va a ser del futuro de su hijo. Hay padres a los que les repugna tener un hijo así, que les da rabia, e impotencia. Otros sienten que son culpables, ¿no me habrá salido así, porque aborté uno a los 19?, y lo sobreprotegen. En fin, tener un hijo con síndrome de down o cualquier otra enfermedad mental es, sin duda, una tarea difícil y agotadora psicológica y emocionalmente. Sin embargo, es la familia el lugar de apoyo y protección para el niño y el único lugar en el que puede hacer avances, aprender y llevar una vida relativamente normal. Si la familia no le tiene fe al hijo, no se esfuerza en ayudarlo a integrarse bien a la sociedad o no lo trata como a un igual, entonces el hijo no tendrá un buen futuro y una buena vida. Pero, si la familia se esfuerza y lo quiere como a los demás integrantes de la familia, se dará cuenta de que un niño así de alguna manera hace madurar al resto de la familia y les enseña a vivir con algo así.

Al ser el síndrome de down una enfermedad bastante recurrente y que le puede pasar a cualquier madre, se ha escrito sobre este tema y también se han hecho películas.

En el caso de los cuentos, “Estanvito”, de Pía Barros, y “Macario”, de Juan Rulfo, los familiares de los protagonistas no se preocuparon lo necesario como para hacerles una vida feliz. En ambos casos se trata de un adulto con una enfermedad mental. Macario tiene síndrome de down y Estanvito tiene algún retraso mental. Ambas historias están basadas en hechos reales.

Estanvito al parecer no tuvo una infancia feliz, ya que su madre murió antes de saber que su hijo tenía un retraso mental. Al parecer Estanvito no tuvo a nadie más que se preocupara por él, ya que si tuviera familia, de ningún modo lo dejarían trabajar para los militares, deshaciéndose de los muertos, que él llama “problemas”, porque no sabe bien lo que son. En el caso de Estanvito se nota cómo la sociedad se aprovecha de su ingenuidad. Sus “compañeros de trabajo” le dieron el trabajo sucio, el trabajo que nadie quiere hacer. De cierta manera Estanvito es feliz con su trabajo, ya que no tiene la capacidad de realizar lo terrible que es lo que hacen sus compañeros y en lo que está involucrado él. Sus compañeros incluso lo “recompensan”, invitándolo a subirse a la camioneta. En la camioneta se siente importante, ya que se siente uno de ellos. A pesar de no percibir bien la realidad, sí se da cuenta de que sus compañeros no lo tratan como a un igual, ya que le hacen bromas. El único cariño que recibe Estanvito, es el de los niños en el parque. Ello son los que toman el lugar de la familia. Por eso Estanvito reserva las flores más bonitas (amarillas) para los ellos.

En el caso de Macario, que tiene síndrome de down, también se puede apreciar la falta de cariño por parte de su “familia”. Macario vive con su madrina y Felipa a las cuales quiere y estima mucho. Sin embargo, no se da cuenta de que su madrina de alguna manera abusa de su enfermedad, ya que lo manda de noche a matar a las ranas que salen del acantarillado. Si Macario fuese un niño sano, a su madrina ni se le ocurriría pedirle tal favor, ya que nadie en su sano juicio iría a realizar tal tarea por una señora floja que quiere dormir. Por esto es que su madrina abusa de su inocencia. También lo amenaza con el infierno, y le dice que sus papás están en el purgatorio. Felipa reza todos los días por él. Esto lo hace sentir culpable de existir y ve a Felipa como una persona muy bondadosa y misericordiosa por rezar tanto por él. Sin embargo su madrina lo deja comerse todo y lo deja vivir en su casa. Esto no lo hace precisamente por amor a Macario, sino por ser su madrina o parte de la familia y porque tiene el deber de preocuparse por él. Obviamente la madrina sería muy feliz si algún día Macario también se fuera al purgatorio.

En conclusión, la familia son lo único que necesitan las personas con enfermedades mentales, ya que si no sienten ese cariño y apoyo y la protección que brinda la familia, casi no vale la pena vivir, ya que la vida se les hará muy difícil. Esto se demuestra claramente en los cuentos de Pía Barros y Juan Rulfo, en los cuales los personajes no tienen el respaldo y verdadero amor de una familia, quedando vulnerables a los abusos de la sociedad.

Los seres humanos simplemente no estamos hechos para amar a cualquiera, y menos si es alguien con problemas. Lamentablemente (la mayoría) tenemos ese reflejo de alejarnos de alguien así.

jueves, 17 de junio de 2010

Tac-tic

“El reloj hipnotiza. Su cuadrante –cualquiera que sea su tamaño- obliga a los ojos –redondo o cuadrado- a que lo miren y mirándolo la victima se olvide que ese mìnimo tic-tac es la guadaña en la cizaña.”

Odio lo que odio, rabio como radio. Armando Uribe





La verdad es que, últimamente, creía ver en todo algo extraño o incluso sobrenatural. Para tranquilizarse intentaba decirse que era normal de la vejez, pero el hecho era, que todas las mañanas al verse al espejo creía tener una arruga menos, creía que aquellas canas que poblaban sus cejas se hacían menos. Inclusive creía estar recuperando esa postura que había tenido hacia tantos años, pero que los años habían transformado en una joroba. Este hecho, si se compra con los constantes intentos de su mujer de “volver a la juventud”, uno se da cuenta de que bordea lo absurdo, de que, en el fondo, es una ironía del destino, pero bueno esto sólo es relevante para aquellos que creen en el tan aclamado destino. Como no es el caso, esto sólo representa un dato inútil, por lo que mejor volvemos a la historia del personaje, el cual llevaba el nombre (¿O quizás todavía lo lleva?) de aquel sacerdote que su madre hace tantos años había adorado: Marcial González. Por razones obvias no podía tener el apellido de este sacerdote, pues esto es algo inaudito en la mayoría de las sociedades, sobre todo al tratarse de un sacerdote católico. Esto, claro, no impedía que los rumores acerca del nombre del padre biológico de Marcial rondaran por todo México.
Como venía diciendo este personaje se encontraba dudando de su propia cordura, pues cuando se veía al espejo, lo que por su naturaleza poco vanidosa no era muy seguido, creía verse más joven. Algunos días incluso creía ver como el reloj que siempre traía en la muñeca iba para atrás, dedicó varios minutos a observar como las manecillas del reloj se movían, pero estas, probablemente porque sabían que alguien las observaba, se negaron a moverse, por lo que las dudas acerca de su salud mental seguían carcomiendo esta misma en Marcial. Irónicamente, cuanto más dudaba de su cordura, más la perdía.
Así es como Marcial lentamente enjovenecía sin darse cuenta de que realmente pasaba, de que no era sólo su imaginación que le jugaba una mala pasada. Cada día se dedicaba un par de minutos, que lentamente fueron media hora, a sólo mirar a su reloj para atrapar a las manecillas retrocediendo, pero no lo lograba, no lograba conseguir la prueba de su cordura que tanto anhelaba.
Los días pasaban y las personas que rodeaban a nuestro personaje se daban cuenta de los cambios que lo afectaban, pero evitando bochornos nadie se atrevía a hacerle algún comentario, ya que uno nunca sabe, hay personas que no quieren nada más que uno les diga cuán jóvenes se ven, mientras que a otras personas uno no le puede decir nada peor que están muy jóvenes. Al no poder encasillar a Marcial, que a estas alturas ya parecía más un adolecente que un adulto mayor, preferían aparentar normalidad.
Su mujer, que nunca había tenido ojos para nada más que para la imagen que ella reflectaba en el espejo, un día se dio cuenta de que no encontraba a su esposo, lo único que encontraba eran los restos de algo que en el pasado parecía haber sido un reloj, pero que alguien había destrozado con el martillo, y de su esposo nunca vio nada más. Uno que sabe que el esposo retrocedía en su paso por la vida podría imaginarse que se volvió un bebé y se perdió, pero la verdad es que incluso con su vida retrocediendo él nunca llegaría a la etapa inicial, a aquella que tanta libertad brindaba, pues una vez uno ha salido de ella no se puede volver. Es como el paraíso, uno cree que existe, pero uno sabe que una vez que la humanidad salió de él nunca podrá volver a entrar.

domingo, 13 de junio de 2010

“Pesadilla de la casa tomada” Julio Cortázar

Esta narración, escrita por el argentino Julio Cortázar, narra la historia de dos hermanos, que renunciaron a todo por vivir en la casa en la cual viven. Los hermanos dedican su vida al mantenimiento de la casa, limpiando y ordenando para que no se deteriore. La casa tiene un gran valor para ellos, ya que le pertenecía a sus bisabuelos y, por lo tanto, guarda los recuerdos de las generaciones posteriores a esos bisabuelos.
Cortázar describe detalladamente la forma de la casa, las habitaciones que tiene y las puertas y pasillos que conducen hacia ellas. Además también narra en forma detallada las actividades que realizan los personajes en su día a día. A Irene le gusta tejer y a su hermano le gustan las estampillas, los libros franceses y comprarle lana a su hermana. Además de estas actividades, los personajes limpian y cosinan juntos, siempre de forma planeada y organizada.
El quiebre de esta historia se produce en el momento en el que los personajes escuchan un ruido impreciso y sordo en la parte posterior de la casa. Debido a este ruido, los personajes cierran la puerta que conduce hacia esa parte de la casa y viven en la parte delantera. Unos días más tarde escuchan los mismo ruidos en el baño y la cocina de la parte de la casa que habitan. También cierran esa parte. Al darse cuenta de que sólo tienen una pequeña parte para vivir, deciden salir a la calle (sin llevarse nada, porque todo había quedado en la parte tomada de la casa), cierran la puerta principal y tiran la llave al alcantarillado.

Esta narración se puede interpretar como una metáfora de una pesadilla. Todos hemos tenido ese sueño, en el que alguien entra a nuestra casa, haciéndonos sentir amenazados y asustados y obligándonos a escapar. La casa tomada representa justo eso.
Los personajes no logran identificar los ruidos que escuchan en la casa. Esto les produce una sensación de miedo y quizás también un poco de pánico. Lo mismo sentimos en una pesadilla, en la cual entra alguien desconocido, y por lo tanto, peligroso a nuestra casa. Nos sentimos invadidos, y nos sentimos igual que los personajes.
Cuando los hermanos escuchan los ruidos por segunda vez, se ven obligados a quedarse en una parte reducida de la casa. Este hecho produce, además de miedo y pánico, una sensación de encierro, tanto en la narración de Cortázar, como en nuestras pesadillas que nos dan cuando tenemos fiebre.
Cuando soñamos con fiebre, sentimos que un algo se apodera de nuestro espacio y nos aplasta. En estas pesadillas esto nos produce desesperación y queremos salir rapidamente de ahí. Al escaparnos del ser desconocido que nos da miedo y aplasta, despertamos del sueño y nos sentimos aliviados. Los personajes al igual que nosotros, también se escapan del peligro, saliendo de la casa y cerrándola con llave. A diferencia de nosotros, que nos produce alivio salir, ellos sienten una profunda tristeza, ya que tuvieron que escapar de un lugar muy querido.

viernes, 11 de junio de 2010

"Cogito ergo sum"

El cuento “las ruinas circulares” de Jorge Luis Borges, publicado en diciembre del año 1940, nos cuenta la historia de un hombre, del cual no sabemos ni como se llama, ni de donde proviene realmente. A este hombre, el cual aparece un día en una canoa que viene de río arriba, lo guía un propósito: soñar a un hombre, “quería soñarlo con integridad minuciosa e imponerlo a la realidad”. Durante días este hombre sueña con un hombre perfecto, su primer intento falla, y no puede traer al hombre que sueña a la realidad, pero la segunda vez logra su objetivo. El nuevo hombre, se va río abajo, mientras que, quien lo estuvo soñando se da cuenta, de que el mismo había sido el sueño de alguien más, y al igual que su creación había llegado de algún lugar río arriba.

Para mí, Borges con este cuento quiere demostrar como la realidad es sólo fruto de nuestros pensamientos, y como, en el fondo, moldeamos esta como nosotros queremos, así como el hombre en el cuento moldea a otro hombre, así como a él mejor le parece.
Por otro lado Borges, con su detallada descripción de los sueños del hombre, muestra, por lo menos a mi parecer, como el mundo del hombre es algo que en definitiva está al interior de su propia cabeza, algo que ocurre sólo en nuestro propio mundo interior, y que, por lo tanto, para cada persona es algo único.

El mundo que se imagina el personaje de Borges es un mundo que le pertenece a él, y cuando el personaje se imagina a otro, y este otro empieza a crear su mundo, es decir, empieza a pensar por sí mismo, escapa del mundo de su creador, pues apenas empieza a desarrollar su propia visión del mundo, empieza a ser. Y esto es, en el fondo, lo que Borges quiere transmitir con su cuento, o por lo menos yo estoy convencida de que así es. Por un lado, que nuestro mundo es una ficción creada por nuestra mente, y que, debido a que cada mente es única, es exclusiva para cada persona. Y por otro lado, que este mundo aparece apenas empezamos a pensar, es decir, que recién tenemos un mundo cuando empezamos a razonar, existimos tan pronto formulamos ideas por nosotros mismos, tan pronto nos creamos un propio universo. En el fondo lo que Borges quiere transmitir con su cuento es lo que ya Descartes defendía, “cogito ergo sum”, o en español: Pienso, luego existo.

domingo, 6 de junio de 2010

La vida de Horacio Quiroga

Horacio Quiroga nació el 31 de diciembre de 1878 en El Salto, Uruguay. Su madre fue la uruguaya Pastora Forteza, y su padre el argentino Prudencio Quiroga, quien a su vez descendía de Juan Facundo Quiroga, el caudillo argentino apodado “El tigre de los llanos”. Fue el sexto, y último, hijo del matrimonio Quiroga-Forteza.

A los 2 meses de haber nacido, Horacio Quiroga presencia la accidental muerte de su padre, pues este se da un balazo mientras limpia su escopeta. Este es el primero de varios sucesos trágicos que marcaron la vida del autor. Estos sucesos fueron el suicidio de su padrastro Ascenso Bargo en el año 1891, el asesinato, cometido accidentalmente con sus propias manos, de su amigo Federico Ferrando, la muerte de dos de sus hermanas, Pastora y Prudencia, a manos de la fiebre tifoidea en el año 1904, y el suicidio, en 1915, de la que era entonces su mujer: Ana María Cirés.

Este autor se formó en la capital uruguaya, y ya desde el principio mostró un interés por la literatura, por la química y por la fotografía. A los 18 años escribió sus primeros ensayos, y un año después empezó a colaborar con distintas revistas. En 1899 crea la “Revista de Salto”, revista de muy corta existencia, pues ya en 1900 dejó de ser publicada.

En 1901, luego de haber pasado un tiempo en Europa, Horacio Quiroga publica su primer libro: Los arrecifes de coral. Dos años después Quiroga se muda a Misiones en Argentina, país en el cual va a vivir por el resto de su vida. La provincia de Misiones se caracteriza por tener más de un tercio de su territorio cubierto con selvas subtropicales, y fue esta característica la que hizo que Horacio Quiroga se asentara por tanto tiempo en el Norte Argentino, recién en 1916 abandona Misiones. La selva, al igual que lo es el amor, se vuelve un tema recurrente en la obra de este autor. Estando en Misiones Horacio Quiroga publica varios libros, entre ellos el Almohadón de plumas y otros relatos. Todos los cuales presentan a la selva como un tema importante. Durante su estadía en Misiones, Horacio Quiroga se casa con Ana María Cirés, con la cual tuvo a Eglé, en 1911, y un año después a Darío. Solo 6 años después de haberse casado con Quiroga, Ana María se suicida.

En 1916 el autor se muda a Buenos Aires, ciudad en la cual publica una de sus más famosas obras: Cuentos de amor, de locura y de muerte (1917), esta obra muestra las obsesiones que tiene Quiroga al escribir, por un lado de la muerte, y con la muerte me refiero, a una muerte macabra y morbosa, y, por otro lado, la selva.

Estando en Buenos Aires el autor publica también su primera obra de teatro Las Sacrificadas, y empieza a publicar sus cuentos en el diario La Nación, hecho que da cuenta de la creciente fama del autor.

En la capital argentina, Quiroga conoce a quien llegaría ser su segunda esposa: María Elena Bravo. Con quien se casó en 1927, cuando María Elena, quien había sido compañera de escuela de la hija de Quiroga, tenía 20 años. Junto a ella, en 1932, volvió a Misiones. El matrimonio tuvo sólo una hija: María Elena. El matrimonio no fue de larga duración, dado que la esposa de Quiroga, quien no se sentía a gusto en la selva, lo abandonó junto a su hija en 1935.

A partir de 1935 Quiroga empezó a sufrir de fuertes molestias, las cuales lo obligaron a volver a la capital Argentina en 1937. En Buenos Aires los médicos le diagnosticaron un cáncer de próstata inoperable. Quiroga, quien sabía que los dolores iban a ir en aumento, decidió quitarse la vida, y en la madrugada del 19 de febrero de 1937, en la presencia de un amigo, el autor bebió un vaso de cianuro.

La vida de Quiroga estuvo marcada por varios sucesos trágicos. Estos sucesos son los que inspiraron sus obras, y son los que hacen a este autor ser llamado el “Edgar Allan Poe” latinoamericano, pues al igual que el autor estadounidense su obra se caracteriza por poseer algo marcadamente macabro y mórbido, quizás los cuentos de Quiroga no son tan oscuros como lo son los de Poe, pues los de Quiroga siempre tienen algo de inocencia, pero es innegable que la esencia de los cuentos de ambos autores es parecida. El cuento “El almohadón de pluma” es un perfecto ejemplo para esto, pues es una historia que empieza muy inocente, pero lentamente va llevando al lector a un final trágico y que además bordea lo macabro.


Este cuento representa, al menos, a mi parecer, la relación que Horacio Quiroga tiene con la muerte, la cual, debido a las experiencias trágicas que marcaron su vida, es muy "cercana", si es que se puede tener una relación cercana con la muerte. Con el personaje principal, que es una cándida y tímida niña, el escritor representa a la inocencia, y en su marido, Jordán, quien es alto, frio e incapaz de expresar sus sentimientos, representa a la muerte. En el transcurso de la trama uno siente como primero la frialdad de Jordán, y junto a esta frialdad también está la frialdad del "nido de amor"(1) que habitan ambos, corrompen la inocencia de esta "rubia, angelical y tímida"(2) novia. Esta novia finalmente muere por una anemia, es decir, se le ha "succionado" todo lo que ella necesita para vivir. Para mí, con esto Quiroga trata de representar, como la muerte llega y, lentamente, sin que nos demos cuenta en un principio, va absorbiendo nuestra energía para vivir, y finalmente nos lleva a sucumbir frente a ella. Y esto es exactamente lo que finalmente sucede con el mismo Quiroga, pues la muerte se va introduciendo lentamente en su vida, pero él no se da cuenta hasta que ya es demasiado tarde.




(1) El almohadón de plumas, Horacio Quiroga, disponible en línea en: [http://www.analitica.com/bitblio/hquiroga/plumas.asp]
(2) Op. Cit