¿De dónde viene la palabra "pensario"?

Al tener que decidirnos por un título para nuestro blog, se nos ocurrieron varias ideas, pero, la verdad, la mayoría era muy "simple" o muy "trillada". Por lo que intentamos ser más creativas, fue en ese momento que pensamos en el pensadero que aparece en el libro Harry Potter de J.K. Rowling, que viene a ser una especie de recipiente en el cual los magos pueden guardar sus pensamientos, y volverlos a ver cuando sientan que lo necesitan. Y es exactamente lo que nuestro blog representa, un lugar en el cual guardar nuestros pensamientos acerca de un cierto tema, o, en este caso, acerca de un texto en especial. Sin embargo, la palabra "pensadero" no sonaba bien a nuestro parecer, por lo que decidimos hacer nuestra propia palabra para describir lo que es este blog. Así nació "pensario", una mezcla entre pensamiento y acuario, o mejor dicho, un "acuario" para guardar nuestros pensamientos.




miércoles, 23 de junio de 2010

Sin familia

15 de cada 10.000 nacimientos en Chile presentan síndrome de down, la enfermedad más frecuente de discapacidad psíquica congénita.

Para los padres de un recién nacido con síndrome down, es un giro en sus vidas. Primero que nada se rompe el sueño y la ilusión de un niño sano. Luego viene la etapa de la aceptación, que puede durar años, ya que ningún padre va a aceptar fácilmente que va a tener un hijo con varias enfermedades, que no se va a poder integrar fácilmente a la sociedad y que va a ser muy dependiente del resto. Admás el sentimiento de incertidumbre es muy fuerte, ya que no saben lo que va a ser del futuro de su hijo. Hay padres a los que les repugna tener un hijo así, que les da rabia, e impotencia. Otros sienten que son culpables, ¿no me habrá salido así, porque aborté uno a los 19?, y lo sobreprotegen. En fin, tener un hijo con síndrome de down o cualquier otra enfermedad mental es, sin duda, una tarea difícil y agotadora psicológica y emocionalmente. Sin embargo, es la familia el lugar de apoyo y protección para el niño y el único lugar en el que puede hacer avances, aprender y llevar una vida relativamente normal. Si la familia no le tiene fe al hijo, no se esfuerza en ayudarlo a integrarse bien a la sociedad o no lo trata como a un igual, entonces el hijo no tendrá un buen futuro y una buena vida. Pero, si la familia se esfuerza y lo quiere como a los demás integrantes de la familia, se dará cuenta de que un niño así de alguna manera hace madurar al resto de la familia y les enseña a vivir con algo así.

Al ser el síndrome de down una enfermedad bastante recurrente y que le puede pasar a cualquier madre, se ha escrito sobre este tema y también se han hecho películas.

En el caso de los cuentos, “Estanvito”, de Pía Barros, y “Macario”, de Juan Rulfo, los familiares de los protagonistas no se preocuparon lo necesario como para hacerles una vida feliz. En ambos casos se trata de un adulto con una enfermedad mental. Macario tiene síndrome de down y Estanvito tiene algún retraso mental. Ambas historias están basadas en hechos reales.

Estanvito al parecer no tuvo una infancia feliz, ya que su madre murió antes de saber que su hijo tenía un retraso mental. Al parecer Estanvito no tuvo a nadie más que se preocupara por él, ya que si tuviera familia, de ningún modo lo dejarían trabajar para los militares, deshaciéndose de los muertos, que él llama “problemas”, porque no sabe bien lo que son. En el caso de Estanvito se nota cómo la sociedad se aprovecha de su ingenuidad. Sus “compañeros de trabajo” le dieron el trabajo sucio, el trabajo que nadie quiere hacer. De cierta manera Estanvito es feliz con su trabajo, ya que no tiene la capacidad de realizar lo terrible que es lo que hacen sus compañeros y en lo que está involucrado él. Sus compañeros incluso lo “recompensan”, invitándolo a subirse a la camioneta. En la camioneta se siente importante, ya que se siente uno de ellos. A pesar de no percibir bien la realidad, sí se da cuenta de que sus compañeros no lo tratan como a un igual, ya que le hacen bromas. El único cariño que recibe Estanvito, es el de los niños en el parque. Ello son los que toman el lugar de la familia. Por eso Estanvito reserva las flores más bonitas (amarillas) para los ellos.

En el caso de Macario, que tiene síndrome de down, también se puede apreciar la falta de cariño por parte de su “familia”. Macario vive con su madrina y Felipa a las cuales quiere y estima mucho. Sin embargo, no se da cuenta de que su madrina de alguna manera abusa de su enfermedad, ya que lo manda de noche a matar a las ranas que salen del acantarillado. Si Macario fuese un niño sano, a su madrina ni se le ocurriría pedirle tal favor, ya que nadie en su sano juicio iría a realizar tal tarea por una señora floja que quiere dormir. Por esto es que su madrina abusa de su inocencia. También lo amenaza con el infierno, y le dice que sus papás están en el purgatorio. Felipa reza todos los días por él. Esto lo hace sentir culpable de existir y ve a Felipa como una persona muy bondadosa y misericordiosa por rezar tanto por él. Sin embargo su madrina lo deja comerse todo y lo deja vivir en su casa. Esto no lo hace precisamente por amor a Macario, sino por ser su madrina o parte de la familia y porque tiene el deber de preocuparse por él. Obviamente la madrina sería muy feliz si algún día Macario también se fuera al purgatorio.

En conclusión, la familia son lo único que necesitan las personas con enfermedades mentales, ya que si no sienten ese cariño y apoyo y la protección que brinda la familia, casi no vale la pena vivir, ya que la vida se les hará muy difícil. Esto se demuestra claramente en los cuentos de Pía Barros y Juan Rulfo, en los cuales los personajes no tienen el respaldo y verdadero amor de una familia, quedando vulnerables a los abusos de la sociedad.

Los seres humanos simplemente no estamos hechos para amar a cualquiera, y menos si es alguien con problemas. Lamentablemente (la mayoría) tenemos ese reflejo de alejarnos de alguien así.

1 comentario:

  1. EVALUACIÓN:

    Este es un hermoso texto, muy sentido, crítico y reflexivo, a partir de dos relatos igualmente críticos y profundos.
    Buen trabajo, aunque "ojo" con la repetición de "familia".

    NOTA: 7.0

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